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DOBLE FILO

Estaba recordando mientras veía unas fotografías en mi álbum, que cuando me despedí de mis amigas al irse a estudiar fuera de nuestro lugar de origen, nos mandábamos cartas. Era fantástico regresar un día cualquiera a casa y saber que había llegado un sobre para mi desde algún otro lugar en el mundo. Rápidamente, de las cartas pasamos a los e-mails que en ese entonces, recuerdo debía desconectar el teléfono fijo para conectar el cable de internet y esperar el on-line, mientras escuchaba ese ruido tan característico que indicaba buscar un enlace positivo. ¡Qué tiempos!¡Qué lenta la conexión!

Con la aparición de las redes sociales se cuenta con herramientas que fungen como medio de comunicación instantánea ya sea en la casa o en la oficina, desplazando al teléfono fijo como  adorno en la sala, las cartas como un medio en extinción y convirtiendo al celular en un práctico dispositivo que cumple la función (teléfono, cámara, grabador de audio y video, radio, procesador de texto, calculador ) de casi cualquier otro aparato (sí, aparte de la laptop o tableta).

La velocidad en que se transmite y recibe información es asombrosa por lo que, el conocimiento de los sucesos de cualquier índole, verdaderos o falsos, sin importar el lugar en el que nos encontremos, mientras tengamos señal, los sabremos en el mismo momento en que lo hacen millones de personas también.

Pero ¿qué sucede cuando por gracia, por facilidad o por qué no decirlo, por maldad, se suelta información que no es verídica? Lo más importante ¿Cuándo saber si es real o no?

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Como usuarios, hemos sido sobrepasados con el veloz desarrollo tecnológico de las plataformas y medios digitales así como de la enorme cantidad de información que manejan. Doble filo pues aunque la transmisión de archivos es ¡genial! imprimir un documento se redujo a segundos, mandar una foto en tiempo real al otro lado del mundo en un instante es ¡grandioso! pero pocos hemos caído en cuenta en la verificación de los contenidos que nos llegan antes de compartirlos. Whatsapp, Messenger, Twitter, facebook, instagram, twitter, quizá correo electrónico (y otros más que sé existen pero no uso la verdad) son los medios más socorridos para hacer del conocimiento general una noticia de cualquier índole, donde la veracidad no es necesariamente certificada. Ya sea un texto, un audio, un “meme” la reacción inmediata es pasarlo.

 

Como usuarios debemos caer en cuenta que, aún cuando la información se puede considerar valiosa, debemos comprenderla para no caer en engaños. Cuando un tema es conocido por nosotros y recibimos una información respecto a ella falsa, de inmediato la desechamos, pues sabemos que no está correcta. Con mayor razón no debemos ser crédulos ante temas que desconocemos.

Revisar la fuente nunca está de más, pues de esta manera uno se da idea de qué tipo de información maneja regularmente, si tiene credibilidad o no. Si es un sitio confiable.

Un maestro decía que para saber si alguien plagió un tema en lugar de desarrollarlo, seleccionaba un extracto del mismo y lo ponía en el buscador. No debo decir qué pasaba si el texto aparecía calcado ¿verdad?

Debemos tener la responsabilidad de verificar la fuente de esa noticia en particular, pues de lo contrario contribuimos a mal informar . Si no tenemos certeza de ella, no tiene firma, nos estamos haciendo responsables de lo que mandamos.

Aún recuerdo cuando nuestro Volcán se puso más activo de lo normal provocando con sus explosiones una lluvia de ceniza constante. Debido a ello la gran cantidad de imágenes al respecto, con recomendaciones y  sucesos además de audios fluyeron libres principalmente por whatsapp. Lo mejor que pude hacer fue irme a las fuentes oficiales en las mismas redes sociales con las dependencias autorizadas y empaparme de la información oficial para no caer en desvaríos. Hice lo propio recomendando las estancias correspondientes, pues me sentía indignada de que  la mayoría de la información era falsa pudiendo llegar a ser un problema mayor perjudicando a la gente que la creyera.

La mejor manera de hacer un uso responsable de las redes sociales es conociéndolas y para ello hay que indagar. No es difícil si consideras tus temas favoritos y te das tiempo de ir a los sitios que los promueven para qué con base en comentarios y las mismas notas que encuentres, tomes la decisión de cuáles serán tus sitios confiables.

Ahora mismo sabemos lo que pasa al otro lado del mundo en muchas versiones.

Nos llegan imágenes en vivo en todos tonos, desde bromas y chistes hasta situaciones que no se pueden creer se hagan de humano a humano.

El detalle que no hay que olvidar  es que esta información ya sea buena o mala, se encuentra libre en el ciberespacio, accesible a cualquier dispositivo, así el de tu hijo tenga su restricción parental (lo cual está muy bien) llega a cualquier persona y si a tu hijo de 4  años le prestaras tu celular para que se quedara tranquilo mientras comes lo hace susceptible de recibir mala información o que a tu hijo adolescente le llegue el dato de que si se hace cortes en la piel se sentirá “vivo” si hay confianza y te pregunta al respecto tú lo bien informarás , pero si no…

#AtréveteALeer

 

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